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¿Cómo manejar la presión en el deporte?

Entrenando la forma de responder a ella, igual que se entrena la técnica. La presión en el deporte viene del resultado, de las expectativas propias y ajenas, y del miedo a equivocarse. Se maneja mejor cuando el deportista enfoca la atención en lo que controla, tiene rutinas antes y durante la competencia y aprende a recuperarse rápido de un error.

Por Fabio de Jesus

Hay deportistas que entrenan muy bien y rinden muy por debajo de su nivel en la competencia. No les falta técnica ni preparación física: les pesa el momento. Un penal decisivo, una final, un partido con el estadio lleno o la mirada de un entrenador exigente pueden bloquear a alguien que en la práctica no falla. La presión es parte del deporte competitivo, pero la forma de responder a ella se puede entrenar.

De dónde viene la presión

  • Del resultado. Cuando todo se juega en un momento y el deportista piensa en las consecuencias en lugar de en la jugada.
  • De las expectativas. Las propias, las del entrenador, la familia, el club o los hinchas.
  • Del miedo a equivocarse. A quedar mal, a perder el lugar en el equipo, a decepcionar.
  • De la comparación. Con compañeros, rivales o con el propio rendimiento anterior.
  • Del entorno. Ambientes donde el error se castiga en público y el acierto se da por descontado.

Cómo afecta el rendimiento

Un nivel moderado de tensión ayuda a estar alerta. El exceso, en cambio, cambia la forma de jugar: la atención se va al resultado o al error posible, las decisiones se vuelven lentas o impulsivas, el cuerpo se tensa y los movimientos automáticos dejan de fluir. Después de un error, el deportista bajo presión suele cometer otro, porque sigue pensando en el anterior.

Qué se puede trabajar

  1. El foco en lo controlable. La próxima acción, la tarea concreta, no el marcador ni la opinión de los demás.
  2. Rutinas antes y durante la competencia. Secuencias conocidas que ordenan la mente en los momentos de tensión.
  3. La respiración y la activación. Herramientas simples para bajar o subir la intensidad según lo que pide el momento.
  4. La recuperación del error. Un modo concreto de soltar la jugada anterior y volver a la siguiente.
  5. El diálogo interno. Reemplazar el "no puedo fallar" por indicaciones útiles sobre qué hacer.

El papel del entrenador y del equipo

La presión no es solo individual. Un cuerpo técnico que corrige con claridad y sin humillar, un vestuario donde el error se conversa y un liderazgo que sostiene en los momentos difíciles reducen la carga que cada deportista lleva a la cancha. Por eso el trabajo con equipos suele incluir al cuerpo técnico y a los referentes del plantel.

Muchas de estas herramientas son las mismas que se usan con equipos de empresa bajo exigencia, como explicamos en cómo manejar el estrés laboral en una empresa.

Una aclaración: el coaching deportivo trabaja el rendimiento y la mentalidad competitiva. Si la presión se convierte en ansiedad persistente o afecta la salud del deportista, corresponde la intervención de un psicólogo deportivo o de otro profesional de la salud.

En el coaching deportivo trabajamos con deportistas, equipos y clubes sobre la mentalidad competitiva y el rendimiento bajo presión. Si tú o tu equipo rinden menos en los momentos decisivos, conversemos.

Fabio de Jesus

Fabio de Jesus

Consultor empresarial y coach ejecutivo brasileño radicado en Bolivia, fundador y Gerente General de JESUS Estrategia & Performance, con más de 25 años de trayectoria en ventas, liderazgo e inteligencia emocional aplicada a empresas en Brasil, Bolivia y LATAM.

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PREGUNTAS FRECUENTES

Preguntas frecuentes

¿La mentalidad ganadora se puede entrenar?

Sí. Lo que se suele llamar mentalidad ganadora es un conjunto de hábitos: enfocarse en lo que se controla, sostener la concentración, recuperarse rápido de un error y competir con confianza. Esos hábitos se desarrollan con práctica, igual que la técnica.

¿Cómo ayudar a un deportista que se bloquea en las competencias?

Entendiendo primero qué situaciones lo bloquean y qué piensa en esos momentos, y después entrenando rutinas y formas de recuperar el foco en contextos parecidos a la competencia. Si el bloqueo viene acompañado de ansiedad persistente, conviene la intervención de un psicólogo deportivo.

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